Yo quiero una historia, una historia mía o de otro para vivirla o para escribirla, pero quiero una historia. Una vez leí de un personaje de Carmen Posadas que decia que las historias o se viven o se roban.
Entonces, quiero robarme una historia.
Porque aquí en el mundo de carnes y huesos todos los sentimietos son vulgares y las historias corrientes, y cuando no, te vas a las lagrimas con una tragedia. Aqui en el tercermundo se escribe con realidades no con magia, se te antoja la critica social mas que las pasiones de boulevares vacios.
Yo vivo donde la gente se va, a vivir mejor' y yo se que me iria, se que me iria a buscarme un cuento porque aquí se te llenan los sueños de tierra y te crecen víveres en ella si te descuidas, ademas no hay cabida para tonterías en mi mundo, bastantes penas hay con una sola tonta, que lo tiene todo tan al revés que primero sueña y luego se duerme.
Un saludo a todos, desde aquí, donde los sueños despiertos no existen. Insisto, porque me toco vivir en rincones muy toscos y como se que no me voy, pues digo esto y me quedo, entonces ya la culpa no es mia. Y salimos todos ganando.
Ayer no tenia ganas de nada.
Hoy tampoco.
domingo, 10 de julio de 2011
Ganas de nada
Yo quiero una historia, una historia mía o de otro para vivirla o para escribirla, pero quiero una historia. Una vez leí de un personaje de Carmen Posadas que decia que las historias o se viven o se roban.
Entonces, quiero robarme una historia.
Porque aquí en el mundo de carnes y huesos todos los sentimietos son vulgares y las historias corrientes, y cuando no, te vas a las lagrimas con una tragedia. Aqui en el tercermundo se escribe con realidades no con magia, se te antoja la critica social mas que las pasiones de boulevares vacios.
Yo vivo donde la gente se va, a vivir mejor' y yo se que me iria, se que me iria a buscarme un cuento porque aquí se te llenan los sueños de tierra y te crecen víveres en ella si te descuidas, ademas no hay cabida para tonterías en mi mundo, bastantes penas hay con una sola tonta, que lo tiene todo tan al revés que primero sueña y luego se duerme.
Un saludo a todos, desde aquí, donde los sueños despiertos no existen. Insisto, porque me toco vivir en rincones muy toscos y como se que no me voy, pues digo esto y me quedo, entonces ya la culpa no es mia. Y salimos todos ganando.
Ayer no tenia ganas de nada.
Hoy tampoco.
lunes, 26 de julio de 2010
El callejon de Regina.... y un farol torcido.
Llovia.
No fuera, del otro lado de la puerta el una luz plateada bañaba la ciudad, le llovia dentro. Era ella, quien tumbada en su sofa y aun fuera de su guarida, ella una domadora de palabras, una mujer de carácter implacable y sonrisa fácil; quien anda desmenuzando el mundo a su paso, controlarlo todo. Excepto una cosa, la lluvia. No de fuera, repito, de adentro. Ese diluvio que le mojaba el sosiego, que la inundaba de felicidad o de tristeza, que se desbordaba por sus ojos y sus dedos. La sensibilidad que caragaba como una pesada cruz y como canasta de flores, característica de la hija menor, pensaba; la habia agobiado siempre, agobiado, perseguido y hecho víctima, cada minuto de su vida. Pero quien entiende los misterios del mundo se decia, tal vez aquella lluvia aparecia para aplacara peores fuegos y disuadir temibles tormentas.
Un bostezo interrumpió su catarsis y la hizo dejar el sofa para dirigirse perezosamente a la cocina. Batió un chocolate en agua caliente y se sumergió en el libro de turno. Hasta que una hora mas tarde se sintió tan acalambrada y aturdida por las letras y el humo dulce de su tazon que decidió ir por un paseo. Hizo sonar la correa de Pomelo hasta ver que la pequeña bola de pelo negro corría euforica hacia ella.
Un paseo.
Por fuera y por dentro. No era de las personas (y con personas me refiero a el resto de la población mundial adulta) que podía orientarse en el espacio, en ningún espacio. Tras años de frustración descubrió que mas que -o además de- torpeza se debía a que caminaba por fuera y por dentro. Y después de todo la contemplación resultaba todo menos geográfica. Ya no se perdía, despues de tres años viviendo en el callejón de Regina sus pies. Salian y llegaban solos a casa.
Las luces accidentadas, las ruinas, las cicatrices hechas por las raíces en el suelo frío, las hojas caídas, la soledad mejor ornamentada eran de las muchas razones que podía enumerar para justificar su pasión por aquellos caminos. Ese lugar nació para ella y sin lugar a dudas aguardo hasta su llegada. Se sentía agradecida de vivir allí en esa zona colonial, en ese rincón, tan parecido a su alma, tras esa puerta de madera y al lado de aquel resplandor dorado que brotaba de su farolito. Esa era su serenidad, su casa.
Se detiene.
Su pasos se detienen, mientras su corazón corre a mil por hora hacia aquel balcón, un extensión pequeña y aislada, abandonada desde nadie sabe cuando, bordada por unos viejos hierros negros que resguardaban una puerta de madera cansada y piso para uno. O específicamente para una, siempre se imaginaba historias increíbles, encabezadas por mujeres increíbles que una vez vieron el mundo a través de aquel balcón que no admitía amantes, ni toleraba pretendientes, solo deseos de libertad de hacer grandes nudos con sabanas y cortinas asi bajar y contemplarlo desde fuera. Poder presenciar, como las ramas de un árbol de petalos rosa y raíces enredadizas caían a su lado, como rindiendose ante su majestuosidad y completando su indiscutible encanto.
Continuo andando.
Por dentro. Y llego a aquel punto donde no llueve y puede ver claramente por unos momentos, antes de seguir. Ver que ella a excepción de muchas mujeres que conocía -en honor a la verdad todas ellas- no quería protagonizar una bella historia. No, para nada, en absoluto. Ella en lugar de ser presa de un cuento, prefería crear una. Hacer nudos con tinta y papel y escapar de su propio balcón, para detenerse -aun por dentro- y contemplarlo todo.
Un ladrido de Pomelo la despierta.
Y comienza a andar también por fuera. Porque muchos habran nacido para asfaltar, sanar e invertir. Mientras otros vinieron al mundo sacarse flores de los pies, y habitar bellos balcones, ella, sin duda alguna estaba allí como el testigo responsa
ble de contarlo todo.
Porque un mundo de luces y sombras es para perderse.
Comienza a llover tambien afuera y ella se da vueltas y prueba el rocio, para engañar a sus pies y perderse y mas tarde encontrarse -por dentro y por fuera- al lado de un farol torcido en el callejon de Regina. Con el tintineo de sus llaves y otra historia que contar.
martes, 16 de marzo de 2010
Prometeme: tormentos, arte y malos ratos

“Edith Sedgwick: ¿Que tengo que hacer para estar en una de tus películas?
-Andy: Ser tu misma
-Edith: Muy bien, cual de ellas?”
Mis dedos digitan los precios del petróleo, cifras de 6 a 8 números que repito al cambiar de ventana y suelto en el papel; alguien susurra la palabra “favor” a mi lado y yo levanto el auricular y complazco todo sin distraer la mirada. Respondo un correo y se que huelo a stress y problemas mientras ese lado mío, al que siempre le toca esperar, construye, a solas y en silencio el atisbo de una metáfora. Que se esfuma ante el chirrido de una puerta vieja que se abre y se abre…
“Hay cosas que mueren ante una explicación y otras que simplemente, no la necesitan. Esta, esta es ambas”- Le digo envuelta en una suplica por satisfacción.
Pero nadie entiende, muere el sol a la misma hora día a día y nadie entiende porque el trozo de una canción anda suelta en mi cabeza y de como yo solo quiero mas, sin conocer nunca con exactitud la naturaleza de mis deseos; sin lugar para preguntas; ni para nada mas que la interpretación fácil y la sorpresa correcta.
Nada de ausencias y mucho menos excesos, aqui solo aceptamos... Cantidades justas.
Esa promesa y yo juro no dejar nunca de no ser la misma.
viernes, 25 de diciembre de 2009
Para comerse con los Dedos, mientras dure.
jueves, 26 de noviembre de 2009
Vanos recuerdos y aun mas pueriles sucesos

El haber amado es otro verbo conjugado... Inutil en todos sus tiempos.
Sacado de un Baul bastante humedo y demasiado vacio:
Mi melodía son tus manos.
No se como no pensar en ti. Nunca he sabido bien como no pensar. Y estas palabras tontas que se cuelan en mis dedos no hacen más que reclamarme que no sepa que hacer porque en tus risas he cosido mis pesares, porque en secreto mi aliento ha suplicado sanar tus cicatrices y no hago más que tomar tus manos, apoyar en tus talones mis pies y dejarme abrazar de tu perfume el mismo que dejo en mi ropa, y visto cuando no estas, en esos momentos, que se han convertido en todas mis noches, cuando tu figura se pinta a mis espaldas y no me deja ir… Y no se que hacer ahora sabes? Si en mis páginas tintas veo tus dedos y ese ardor del que huyo se ha hecho inquilino permanente de mi pecho y es quien ahora con ironía besa tu cuello.
Tus silencios y mi molestosa reincidencia en las palabras; mis reclamos, tus suplicas a mi quietud, tus parpados y mi mirada. Tus boberías y mis bobos intentos de que no te olvides… que no estas solo, mi necio empeño y tú... dejándome ganar. Mis peleas con tu calma. Y mi manía de besar tus ansias. Innumerables aprietos y nuestro altruismo.
Que en un grito intente acallar esas palabras que intuí algún día saldrían de tu boca, y la mía que juro no ensayarlas más. Que el dolor me duele mas cuando es tuyo y que te toco como poca ventura cargar mis ausencias.
Tú sosiego que nos apunta un destino.
Y mi voluntad que no resiste, no poder.
Mi reino por un beso.
domingo, 15 de noviembre de 2009
Ironicamente Absurdo
La cuchara se desliza pecaminosamente por los bordes de un pastel de crema con un chocolate tan oscuro como las promesas de aquel domingo por la tarde.
El libro se abria ante un capítulo nuevo y a pie de página caían migajas negras y su necesidad de adentrarse en aquella historia; para huir de sus propios pensamientos. Porque ser una lectora fiel y empedernida era solo eso en verdad, llorar y rabiar por algo que no era suyo que no podía debilitarla y que le otorgaba un escondite ante el mundo y lo propio.
Otra cucharada, otra página... Por momentos olvida donde se encuentra, esa habilidad para desconectarse con la que había nacido le había costado bastante. Alguien irrumpe en la estancia y la hace despertar. Mira a su alrededor y examina aquella pastelería. Un biscocho de dimensiones colozales y colores indigeribles se posa a su lado. Camuflage. Hasta la simpleza de un postre se había convertido en una farsa conocida.
Que demonios estaba pasando con el mundo?! Porque se iba quedado cada vez mas sola? Inclina su rostro nueva vez y se sumerge en una narrativa mucho mas cálida y real que los celajes vanos y distraidos que pasaban a su lado. Había aprendido mucho de mentiras y verdades a medias durante aquellos meses. Había sido cómplice, víctima y villana de una historia que arraso con todo a su paso. Y que la dejo mas sola que cuando nisiquiera se hallaba en busca de compañía alguna.
Agua. Para aclarar el paladar y enjuagar los pensamientos. Para apaciguar el ardor que había alquilado su pecho, tomo un trago largo tras otro, mientas Chet Baker llenaba sus oídos de un Jazz suave y apacible. Mientras el postre luchaba en vano por calmar el amargo de su boca y las letras despojaban los recuerdos de una memoria resbaladiza pero infalible. Mientras no entendia, porque el Pastel engañaba a los invitados; porque él la habia engañado a ella.
Como el Art Deco habia transformado un arbol de navidad en alambres blancos y frios, de esa misma forma lo vivido iba convirtiendo su alma en tendederos helados y puntiagudos. Se cerraria cada dia mas en tomos y tomos de historias nunca antes contadas, derramaria tinta por amores pasados, por heridas aun abiertas, teñiria de negro y azul miles de paginas, en tercera persona por supuesto, para excluirse de su verdad, para divorciarse de su historia: aquel cuento mal narrado. Derramaria tinta pero nunca làgrimas.
lunes, 7 de septiembre de 2009
Yo tambien acepto

Generalmente no dejo en estos rincones huella intima alguna, llevo la palabra fácil y las confesiones dificiles.
He aprendido hallar mi catarsis en la literatura, una buena narrativa y el hilo de una composición o el trasfondo de una historia , es lo único para mi realmente conmovedor y cierto. Pero toda regla tiene su excepción y he hallado lo que podría, en este caso, ser la mía.
Me mantengo escéptica en torno a todo el tema del amor y por ende incapaz de componer algo valeroso en torno a el. Así que les debo esa.
Pero con todo el sentimentalismo que podría retener les confienzo que mi hermano ha sido siempre mi amado incordio, porque a el no solo lo quiero con toda mi alma, sino que también deseo matarlo de la forma mas cruel y vil antes registrada. Pero hay que admitir que es el autor de toda mi tolerancia y por quien hoy solo estoy psiquiátricamente considerada como neurótica y no también como asesina en serie.
En cuanto a Roci, te amo pero honestamente la razón por la que siempre te desee este mal es porque tu eres la única mujer en la estratosfera capaz de aguantar a mi hermano voluntariamente-si manito lo siento pero mami ha estado social y biológicamente obligada durante 28 largas primaveras – de verdad que eres especial cuñis, no solo por los sacos de tomate y pan con mantequilla que sabes almorzarte sino también por la forma tan eficaz con que nos maltratas.
Manuel III tu tía siempre estará aqui para cuando terminen la saga de Hanibal con tu mami y Proteccion al Menor se de cuenta que tu papi no solo se comporta como un niño sino que de verdad tiene mas retraso que todo el staff de las Olimpiadas especiales juntos. De corazón te pido que hagas un esfuerzo y tires bien bien para atrás a heredar lo mas lejano que puedas de la familia.
Los amo y les deseo lo mejor-yo bien cerca siempre-
Su hermana, cuñada, tía y comensal fija,
P.
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Cigarros Dulces

El fax suena a mi lado, distraída levanto el auricular y lo dejo caer, a menos que sea un formulario de salida del mundo, me importa poco. El papel sale, la tinta aun fresca expone ¨Decálogo de la alimentación¨ que se jodan los que escriben esos artículos del buen comer, que Hugh Jackman resulte gay si les cabe mas comida enlatada y mas capitán crunch en la lacena. Es mas que se joda todo el que da conferencias de cómo se debe vestir, trabajar, salir y como coño vivir en general! Deberían sucumbir todos aplastados por dos o tres escaparates de libros de superación personal.
Mami siempre ha sabido que se ve mal y que no y yo le pregunto si la culpa es de quien mira o de quien obra, ella se ofende por su rol de vigía y a mi me va. Por eso mi más alta estima siempre a la Marianela de Galdós. Me seguirán llamando insensible por las constantes ausencias de gotas amargas en mis mejillas a causa de un amor perdido. Pero a solas seguiré mojando las paginas de esa vieja edición española que me enseño que los ojos lejos de constituir las ventanas del alma componen su mayor perdición.
De aquel chico que en la oscuridad supo amar sin condiciones al más bello infortunio para luego, abrasado por la gracia de la luz, abandonarlo a la suerte de la lastima y la condescendencia; aprendí a despreciar y a poner en su justo lugar a nuestra supuesta capacidad de apreciación y equidad de condiciones.
Ese contrato de que todos somos hijos de Dios y que podemos lograr ser quienes queramos, llevaba letras tan pequeñas que no nos detuvimos a leer y enterarnos de que viajamos condicionados. Por los medios que nos dicen que es lindo y que ya no. Por un perdido que una vez eligió apadrinar una sola etnia y un gracioso que se invento la belleza “interna” y la “externa”, como que a cabalidad a todos a todos no solo ns atrae lo bello -esa adecuación maldita- y que se sepa que me formo en la fila, que cuando escribo no me excluyo, me encuentro.
Porque siempre he de preferir al villano, que al nuca sentir devocion por los valores decidió conquistar al mundo y ha sabido serle fiel a su maldad pero no a quien a falta de un aval moral se declara inocente pero responsable. Mejor muéstrame una maldad completa y no una bondad parcial.
Dirán que ¿que estaré yo haciendo por el mundo? Nada a la verdad, ¿Qué como le soy fiel a mis párrafos? Y aquí soy yo quien se pregunta si de verdad lo quieren saber, por lo pronto es muy fácil, cierro los ojos.
martes, 30 de junio de 2009
Verano erratico y grandilocuente

Muy sola y muy triste,
Una verdad muy amarga para un martes en la mañana.
Es de esas semanas donde tu mente abre un buzón para quejas. Y comienzas a depositar recomendaciones unas veces como un cliente furioso y otras como un crítico inconforme. Pero una vez lleno el buzón, saturada la mente y cansado el cuerpo solo queda espacio para la crisis existencial. Porque ¿que seria de la humanidad sin las crisis o de la sociedad sin las depresiones?
¿Que constituiría una crisis, en todo caso? No logro hacerme la idea porque los artistas tenemos un concepto de la vida y un complejo con el mundo; donde el primero crea y el segundo engaña, pero en la realidad no somos expertos en nada útil y nos pensamos especiales porque donde otros ven cenizas nosotros aun sentimos el calor del fuego. Y ¿de que nos sirve, de que me sirve a mí hoy “prozar” mis frustraciones o al pintor contrastar sus ausencias?
Cuando todas las preguntas que se te pueden ocurrir no hayan respuestas e \s el comienzo inminente de una crisis, al menos así es como viene funcionando en la metrópolis de mi psiquis. ¿Y la depresión? Ese ardor ingrato que llena tu copa y enciende un cigarrillo mientras te consumes. Eso que a mis ojos siempre ha sido una niñada de quienes han comido y han bebido y no hayan un mejor guión para dramatizar su rutina, es en realidad un narcótico para el espíritu.
La depresión en mi es esto, el no querer construir una metáfora el no poder vislumbrar una historia; cuando las palabras me pesan y la pasión me traiciona. Cuando después de todo; esa no resulta ser la cerradura de esta llave.
lunes, 8 de junio de 2009
A story, two possible truths and a single teller

First truth told
I've sadly discovered that I can only understand what’s been previously explained to me.
What leaves my intelligence out of the table.
But what’s even more pathetic is that I happen to be inspired by a pre-existing fact or thought.
What leaves my creativity out of the table too.
So basically my intellect consists in unconsciously forgetting any original knowledge and invent a fake reality.
What leavess my purpose completely on the table.
Second one
The reason I write for it’s another fake mystery. Because it is not caused by an overwhelming creative power as I like to think. The truth it’s that this push is fear.
The fear of forgetting what I’ve learned… The fear of been forgotten.
The story
And there was him kissing her and there was she watching them. He perceived the smell of her hair and immediately stopped his passional crime. But that hair was already walking trough the door when he intended to grab her arm and give her his explanation; an explanation she didn´t need- because explanations only take place in a confused mind-and she never expected a different reality.
She never thought he was different because different occurs to be rare and no one wants to kiss rare, otherwise they prefer to marry unhappiness. And she was not different, because different happens to be feared and no one wants rejection.
What makes all of us want to make a difference but not really mean it because what we all truly want it’s to be understood.
Of course she will forgive him and of course she will smile… till the bells of unhappiness sound and normal never end.
viernes, 29 de mayo de 2009
jueves, 28 de mayo de 2009
Quid pro Quo

Sentadas en el mismo banco de hace cincuenta años atrás aun ríen.
Es una tarde otoñal, y como cualquier tarde otoñal: todo es drama, las hojas caen con dulce melancolía, el sol maquilla cada rostro de un rubor dorado y hasta el polvo a sus pies danza en círculos de plena majestuosidad. El escenario perfecto para que el joven nervioso evoque el dictamen de amor eterno, la iluminación exacta para la mueca de sorpresa, la música ideal para el corazón roto.
"Porque el mundo es un teatro"- siempre lo habían dicho-el mas grande de todos, con escenografías que cambian a la velocidad de la luz, con un elenco millonario, de actores que juegan decenas de papeles, pero que se llevan a la tumba su verdadera identidad, con villanos que terminan entre paredes blancas y con victimas que acaban entre sabanas rojas.
Tragicomedia, obra de fracasos y venturas, con héroes cuya única capa es la verdad y que llevan en sus brazos, mientras surcan los cielos, por sola dama; el desprecio. De doncellas atrapadas en torres de desigualdad y belleza, con unas faldas que pesan y un dragón que profesa amarla. Un acto donde todos dicen saber que es mejor para ella, mientras el héroe tiene los brazos ocupados y vuela demasiado alto.
Pero ellas, ellas que habían entregado su vida al teatro dentro de la obra, a la escenografia en el escenario, ellas sabían que al libreto primero había que jugarle el mismo juego y que la única forma de entretener era mintiendo, inventando. Porque aquí somos todos actores y estamos todos dirigidos, no corras, camina al son de tu música de fondo; llora ante la perdida y suspira como si de verdad amaras.
No te engañes, déjate llevar.
miércoles, 29 de abril de 2009
Por un nuevo epitafio.
Por mucho que rechace transcribir, por mucho que me niegue a aceptar; muchas veces a creer e inclusive a sentir, no puedo resistirme, no ahora cuando al fin desde mi pequeña colina oteo la verdad, no ahora cuando el miedo ha dejado de eclipsarlo todo.
Es el primer libro que agarre después de tomar la decisión, comprado en una feria y en lo que otra temporada de mi vida hubiese llamado coincidencia, hoy le llamo magia.
De esto es lo que hablo:
Tomado del diario de Jude.
¿Por qué no podía admitirlo, simplemente decirlo en voz alta? No quiero hacer esto, no quiero ser esto. Quiero otra cosa. Casi cualquier cosa serviría. Como llegue a convertirme en semejante cobarde, y lo que es aun peor, tan lamentablemente aburrida? ¿Por qué, incluso ahora que no tengo que rendirle cuentas a nadie mas que a mi misma, pongo en duda este proyecto que tanto me satisface? ¿Es que no puedo aunque sea en este momento, permitirme algo sin un propósito o meta sólida, garantizada y practica? Si es una terapia, ya va siendo hora de que la deje funcionar. No me hace ningún daño.
De hecho, creo, espero, me esta haciendo algo de bien. Me siento atraída hacia la escritura. Es un término extraño para emplear, pero encaja. Escribir, me atrae, su misterio, la forma en que las palabras encajan juntas en un pagina, para formar una imagen o una observación, o solo para que estén ahí sonando. Ver mis propias palabras en la página es emocionante. Se produce una especie de vanidad maravillosa al leerlas, sabiendo que son mías. Parte de eso me aterroriza por ser tan increíblemente emocionante.
Durante mucho tiempo en mi vida, me he alejado, me he echado hacia atrás, me he ocultado de todo lo que me asustaba. Incluso cuando era intrigante. Y en el fondo de todo siento un profundo y casi extinguido deleite en lo fantástico. Como y por quien fue casi extinguido no es relevante ahora. No ahora que veo que aun existe la chispa en mi interior. La suficiente chispa como para hacerme escribir, al menos en secreto, como para creer en las leyendas, los mitos las hadas y los fantasmas. Que hay de malo en ello, no puede hacerme daño…”No puede hacer daño”.
Trilogía Irlanda I
Nora Roberts
En honor a la verdad no queda lugar para interpretación alguna, o para duda alguna. No Cuando el universo se conjuga, por una ves, con el objeto de pintar frente a mi un paisaje tácito, virgen y finalmente; mío.
sábado, 25 de abril de 2009
Biografía de una soñadora. 1ra Parte.

Queremos ser parte de un plan divino, nuestra desesperación ha diseñado un destino que nos construye un camino, mientras que el saber que no existe tal cosa, ha borrado nuestra memoria, para que nunca conozcamos quien nació de quien. Y vivamos eternamente negando y temiendo la existencia o la carencia de algo superior, de algo más que nuestra huella tras nuestros propios pasos.
(continuaba, pero la verdad escrita es la mas terrible de todas)
domingo, 19 de abril de 2009
Para tu bala mi pecho

Procurare no manchar tus paredes y ser tan solo, un secreto que llevas...
Quiero regresar a la época donde no existían sentimientos que embriagar ni dolores que sucumbir en el filo de un cuchillo. Aquel tiempo en que la tentación era solo un susurro en las oraciones de mi madre y la culpa mi puño cerrado un domingo en la mañana.
Escucho el clic de la cerradura desatarse a sus espaldas y pausar sus cavilaciones. Podía sentir su perfume a cualquier distancia, era ella. Esbozo una sonrisa y se dio la vuelta. Entonces, con el pelo aun alborotado por el movimiento rápido y alegre ve materializarse el mas grande de sus temores, a mano del mayor de sus pecados.
El impacto metálico en su piel fue tal y como lo imaginaba, frío y feroz, como un mal recuerdo. La onda supo empujarla con delicadeza teatral y la gravedad tirarla con elegancia al piso. No sabia si la agonía la hacia alucinar o le agudizaba los sentidos, pero por dios que podía saborear la pólvora y sentir la caricia del humo de su revolver, como tiempo atrás había sentido las yemas de sus dedos sobre la piel ahora gris e inerte.
Por voluntad logró elevar los parpados y ver su silueta, siempre tan exacta. Bella y oscura, así le llamaba los miércoles en las noches, susurraba eso y miles de promesas que solo evoca quien no tiene mas que ofrecer. Quería abandonarlo todo, ese esposo que conocía mas la bolsa de valores que su cuerpo y esa familia que nunca hizo mas que exigir lo mejor de su cosecha.
Y ella, bella y oscura, seria el saca corchos, el colmo de los males, la jubilación de lo correcto; una delicia. En cambio allí estaba, la conjugación de todos sus males dándole la espalda y lista para ocultar su cuerpo muerto. Justo eso había declarado a su esposo antes de tomar la maleta y abandonarle: Que había conocido a alguien que con su sola presencia podía acallar los latidos de su corazón. Que ironía.
Quería regresar al tiempo donde aun veía escapatoria, donde la detonación de un arma era un chorro de agua tibia en el verano, el amor el beso dulce y la muerte un pariente lejano.
Para mi corazón, tu pecho.
martes, 31 de marzo de 2009
Ni torres ni Dragones

Las bendas en sus ojos la habian apartado de la luz y la certidumbre, mientras que las cuerdas en sus muñecas más que atarla intentaban con descaro cortar el tinto de sus venas. Sus captores, seres viles y cobardes creyeron haber habandonado en el hierro frío y el fondo pedrusco de aquellos rieles, a una simple e indefensa carnada, que atraeira al amo y señor de aquella lejana tierra. Quien sabía llegaría antes que el ruidoso monstruo humeante movido por fuego y carbón y les derrotaria para acabar con su papel en la historia. Irrumpiria, tan hermoso y caballero como fuese posible, y desataria de un tajo el nudo que aprisionaba a su amada princesa.
Por esa simple razón contaba con pocos minutos a su favor. Debía estar de pie… Demoler, destrozar aquellas ataduras y esperarle erguida observando el ferrocarril llevarse las cuerdas de las que ella con maestría se había librado; y satirizar la escena con una sonrisa elegante y apacible, con su mano derecha plegada sobre si y la izquierda acariciando con picardía el zafiro que colgaba de su pecho; mientras lo veía llegar convertiría toda aquella agitación suya, el sudor varonil y los ojos desorbitados por su posible muerte en su mayor trofeo, se burlaría con una sonrisa ahogada, le abrazaría y susurraría a su oído “Porque tanta prisa”.
No soportaba el primer párrafo, no aguantaría el zumbar de su espada llevándose a cada movimiento, las cuerdas y su orgullo con ellas; no podría ver como elevaba su cuerpo en sus brazos cual ramo de flores: bello, inútil e inerte. Ni aceptaría bajo aquel o ningún otro concepto que la mirara preocupado y la depositara como otro de sus actos heroicos a las orillas de su posible muerte.
Antes muerta, Mejor muerta.
El sonido agudo y mecánico se escuchaba a lo lejos, los galopes del caballo de su amado también. Con su unica mano libre continuo su intento de escapatoria; contorneaba y agitaba su cuerpo y reía ante el desconcierto de los villanos y la muy posible victoria de la victima.
Al principe su corse nunca le había parecido mas lento, cuando llegó recibió con furia e impaciencia los golpes de las espadas enemigas, aun antes de descender de su montura había acabado con ellos. Miro el ferrocarril pasar justo encima de lo que había sido la prisión de su amada. Corrió y cayó de rodillas, dejo caer su espada y lloro con angustia su tardanza… “Porque tanta prisa querido” escucho a sus espaldas. Seguido de una pequeña carcajada. …”Porque tanta prisa.”
sábado, 28 de marzo de 2009
Escribir o morir

Era un prado. A menos eso pensaba nunca había comprendido bien la diferencia entre un valle, un bosque o un jardín; su preferencia por las similitudes la aturdía. Razón por la cual no poseía sentido de orientación alguno, Gardner había dejado bastante claro que su inteligencia no era la espacial, lo que nunca menciono fue como hallar la suya. En fin, el asunto es que era conocida por perderse al doblar de lo que creía era la misma esquina. Mientras que la empatia hacia de cruz y desconsuelo; pues pocas veces nos ponemos los zapatos de otro para caminar en un rosal.
Con los años las lágrimas parecían más cercanas a sus mejillas y más hábiles para saltar en los momentos menos oportunos. Pero era una buscadora infatigable. Había algo allá fuera, hasta la hora no para ella pero había encontrado historias y se había sumergido en el oficio de contarlas y soñarlas. Había disfrutado de muchas de ellas, participado en otras tantas. La suya sin lugar a dudas era alguna novela pensada por una señora volátil que no creía en los matices, pero amaba los contrastes y aun no sabia si darle un final feliz a su obra.
Esa mano antojadiza de ironías y enseñanzas había hecho de ella un alma hambrienta de libertad y sueños. Al parecer quien escribe no puede litigar con esa maña de llenar sus obras de más páginas tintas, lo que explicaba su obsesión por los libros; por leer y por crear.
Fuera pradera o campo, habían flores, árboles y sombras. Fuera un personaje o una escritora, había tinta, papel y una historia por escribir.
De que nos sirven las diferencias después de todo. De barreras.
viernes, 20 de marzo de 2009
Acto I ... El Papel es mi Pañuelo
Llevo un alma atormentada. Y a cada instante un millar de oraciones, conjugadas a merced de una idea, asaltan mi cordura. Entonces la presura de mis manos me obliga a bordar los ruedos de una historia, me impide inventar y se complace en recrear las escenas de la obra teatral, pueril y trinchada, de mi cuento de hadas.
Se abre el telón, una figura grácil y desdichada, recoge del suelo unas piezas cristalinas y afiladas; la sangre se escurre por sus manos, se derrama desde la punta de sus dedos, los hilos rojos son tan finos que nadie se percata. Tras ella un reloj de doce horas, gira sus manecillas y campanea cada instante que mata.
Se va cerrando el telón, la tela roja y aterciopelada desciende con donaire y amenaza con titular una escena, ella levanta la vista desesperada, aun no, en sus ojos se mezclan la humedad de la nostalgia y el rubor de la impotencia. Es su obra, su acto. Decide ponerse de pie pero las piezas se le escapan, queda de rodillas y el telón desciende con pausada crueldad. Aprieta el ruedo de su largo vestido y cierra los ojos con un hilo invisible y amargo al sentir el estruendo de una campanada, una hora menos. El estruendo la devuelve a la madera encerada y aterrada observa con una de las piezas se desvanece. No hay lugar para las lágrimas, maldice y vuelve a su filoso rompecabezas.
El ruedo del telón cae y su sonido al tocar el piso se asemeja a una carcajada vil y triunfante. Todo esta oscuro otra vez su cuerpo se paraliza, no puede hacer nada hasta que el telón decida darle paso al próximo acto. Pero el reloj no se detiene y tampoco lo hace su angustia. No puede fallar, quisiera moverse para así enjuagar la humedad de su rostro, pero no serviría de nada, recuerda que el terciopelo también le traería un nuevo atavío igual de impropio y molesto, junto a un rostro fresco igual de pálido y esperanzado. Una luz tenue comienza a iluminar sus zapatillas, puede ver la tela elevarse, retadora, y desvelar su público sin rostro. Ella gira, rápida y sagaz en busca de las piezas, descubre la habitación en pocos segundos y vislumbra, en el nuevo escenario, el rompecabezas a medio armar en medio de un abismo de fango, se lanza y la tierra mojada tatúa de ridiculez su piel, la audiencia ríe; ella calla. Falta menos, cree estar mas cerca de una verdad una razón, una pasión… Algo por que morir, la vida no le había mostrado ventura ni piedad, la muerte a su pensar no podría ser mucho menos placentera.
El reloj deja caer otra despiadada campanada sobre ella. Más piezas desaparecen. Entonces sucede, lo inédito, lanza con furia su cortante tesoro de cristal; contra el reloj y las paredes, mientras los hilos carmesí danzan en el escenario. Levanta el rostro y no hay lágrimas en sus ojos. Con una sonrisa desquiciada y una mueca de erudición observa sus manos, la fuente enrojecida e incasable de sus dedos.
Toma el índice de su mano derecha y traza algo en el suelo, el publico se confunde, el telón no entiende, decide finalizar el acto e inicia su majestuoso descenso, pero su figura no se inmuta, una sonrisa mofa sus movimientos y los trazos no se detienen, el rojo tinto de sus dedos no se desperdiciara mas, un guión, una frase… Todo este tiempo cada respuesta emergía de sus manos.
El telón sube y baja, crea y destruye; el reloj zumba y arrasa; el público anhela y descubre. Ella dibuja, letra por letra signo por signo, su obra, su acto:
“Escribir es vivir”.
martes, 17 de marzo de 2009
Ánima Antagonista

Cierro el frasco y tomo la primera mientras ella posa una mirada cabal y curiosa sobre mí, ahogo su duda en el pequeño estruendo que provoca el crujir de la capsula al romper el papel metálico y tomo la segunda. Siento como mi nuevo método-parte practica de mi fe- rosa una garganta seca y abatida. Como le explico-pienso mientras mi cuerpo se niega y la evade-que ando buscándole la cura a la infertilidad de mis intentos en comprimidos de colores y en los consejos de aquellos que profesan comprender la mente humana.
Entonces me percato de una ausencia. Esa dama gris que escolta al resto del mundo, la misma que con un soplo recrea en nuestras mentes los jardines del pasado, ha decidido abandonarme. Y me atrevo a señalar que solo se pasea por aquí para asegurarse de que los fantasmas de culpas pasadas no dejen de merodear las esquinas de mi conciencia.
En su lugar, una pariente lejana, un alma de mal augurio, que ha arrastrado a los de boina y bufanda a los apacibles valles de la locura; me susurra sin fatiga los colores confusos, las ideas descabelladas y las melodías hipnóticas de la composición. Y no logro conciliarlos, a este caballero riguroso y exacto, que me lleva a lo tangible al camino de lo preciso; y a esta dama antojadiza y cautivadora que eleva mi mirada al cielo y arropa mi raciocinio con la dulce neblina de la contemplación.
Me quedo en la nostalgia, en este lugubre recodo donde no cuento ni con el saber ágil y conciso de quien sana, ni con el tormento resignado de quien escribe. Que se concilien mis mundos para que de mis vigilias nazca más que un boceto, para la saciedad de mis horizontes y por la quietud de mis anhelos.




