viernes, 29 de mayo de 2009

Contemplacion 0100423


La diferencia estructural entre una lagrima y una gota de agua.

jueves, 28 de mayo de 2009

Quid pro Quo


Sentadas en el mismo banco de hace cincuenta años atrás aun ríen.

Es una tarde otoñal, y como cualquier tarde otoñal: todo es drama, las hojas caen con dulce melancolía, el sol maquilla cada rostro de un rubor dorado y hasta el polvo a sus pies danza en círculos de plena majestuosidad. El escenario perfecto para que el joven nervioso evoque el dictamen de amor eterno, la iluminación exacta para la mueca de sorpresa, la música ideal para el corazón roto.

"Porque el mundo es un teatro"- siempre lo habían dicho-el mas grande de todos, con escenografías que cambian a la velocidad de la luz, con un elenco millonario, de actores que juegan decenas de papeles, pero que se llevan a la tumba su verdadera identidad, con villanos que terminan entre paredes blancas y con victimas que acaban entre sabanas rojas.

Tragicomedia, obra de fracasos y venturas, con héroes cuya única capa es la verdad y que llevan en sus brazos, mientras surcan los cielos, por sola dama; el desprecio. De doncellas atrapadas en torres de desigualdad y belleza, con unas faldas que pesan y un dragón que profesa amarla. Un acto donde todos dicen saber que es mejor para ella, mientras el héroe tiene los brazos ocupados y vuela demasiado alto.

Pero ellas, ellas que habían entregado su vida al teatro dentro de la obra, a la escenografia en el escenario, ellas sabían que al libreto primero había que jugarle el mismo juego y que la única forma de entretener era mintiendo, inventando. Porque aquí somos todos actores y estamos todos dirigidos, no corras, camina al son de tu música de fondo; llora ante la perdida y suspira como si de verdad amaras.

No te engañes, déjate llevar.

miércoles, 29 de abril de 2009

Por un nuevo epitafio.

Archill Island, Irlanda
Photograph by William Manning


Por mucho que rechace transcribir, por mucho que me niegue a aceptar; muchas veces a creer e inclusive a sentir, no puedo resistirme, no ahora cuando al fin desde mi pequeña colina oteo la verdad, no ahora cuando el miedo ha dejado de eclipsarlo todo.

Es el primer libro que agarre después de tomar la decisión, comprado en una feria y en lo que otra temporada de mi vida hubiese llamado coincidencia, hoy le llamo magia.

De esto es lo que hablo:

Tomado del diario de Jude.


Vine corriendo aquí, y aquí me siento de alguna forma mas autentica, sin duda, mas como en casa de lo que jamás llegue a sentirme. Desde luego, me siento mas en casa que como me sentía en el aula. OH, Dios mío, Dios mío, odiaba la clase.

¿Por qué no podía admitirlo, simplemente decirlo en voz alta?
No quiero hacer esto, no quiero ser esto. Quiero otra cosa. Casi cualquier cosa serviría. Como llegue a convertirme en semejante cobarde, y lo que es aun peor, tan lamentablemente aburrida? ¿Por qué, incluso ahora que no tengo que rendirle cuentas a nadie mas que a mi misma, pongo en duda este proyecto que tanto me satisface? ¿Es que no puedo aunque sea en este momento, permitirme algo sin un propósito o meta sólida, garantizada y practica? Si es una terapia, ya va siendo hora de que la deje funcionar. No me hace ningún daño.

De hecho, creo, espero, me esta haciendo algo de bien. Me siento atraída hacia la escritura. Es un término extraño para emplear, pero encaja. Escribir, me atrae, su misterio, la forma en que las palabras encajan juntas en un pagina, para formar una imagen o una observación, o solo para que estén ahí sonando.
Ver mis propias palabras en la página es emocionante. Se produce una especie de vanidad maravillosa al leerlas, sabiendo que son mías. Parte de eso me aterroriza por ser tan increíblemente emocionante.

Durante mucho tiempo en mi vida, me he alejado, me he echado hacia atrás, me he ocultado de todo lo que me asustaba. Incluso cuando era intrigante.
Y en el fondo de todo siento un profundo y casi extinguido deleite en lo fantástico. Como y por quien fue casi extinguido no es relevante ahora. No ahora que veo que aun existe la chispa en mi interior. La suficiente chispa como para hacerme escribir, al menos en secreto, como para creer en las leyendas, los mitos las hadas y los fantasmas. Que hay de malo en ello, no puede hacerme daño…”No puede hacer daño”.


Joyas del Sol
Trilogía Irlanda I
Nora Roberts


Connemara (Co. Galway), Irlanda

En honor a la verdad no queda lugar para interpretación alguna, o para duda alguna. No Cuando el universo se conjuga, por una ves, con el objeto de pintar frente a mi un paisaje tácito, virgen y finalmente; mío.

sábado, 25 de abril de 2009

Biografía de una soñadora. 1ra Parte.



Queremos ser parte de un plan divino, nuestra desesperación ha diseñado un destino que nos construye un camino, mientras que el saber que no existe tal cosa, ha borrado nuestra memoria, para que nunca conozcamos quien nació de quien. Y vivamos eternamente negando y temiendo la existencia o la carencia de algo superior, de algo más que nuestra huella tras nuestros propios pasos.

(continuaba, pero la verdad escrita es la mas terrible de todas)

domingo, 19 de abril de 2009

Para tu bala mi pecho



Procurare no manchar tus paredes y ser tan solo, un secreto que llevas...

Quiero regresar a la época donde no existían sentimientos que embriagar ni dolores que sucumbir en el filo de un cuchillo. Aquel tiempo en que la tentación era solo un susurro en las oraciones de mi madre y la culpa mi puño cerrado un domingo en la mañana.

Escucho el clic de la cerradura desatarse a sus espaldas y pausar sus cavilaciones. Podía sentir su perfume a cualquier distancia, era ella. Esbozo una sonrisa y se dio la vuelta. Entonces, con el pelo aun alborotado por el movimiento rápido y alegre ve materializarse el mas grande de sus temores, a mano del mayor de sus pecados.

El impacto metálico en su piel fue tal y como lo imaginaba, frío y feroz, como un mal recuerdo. La onda supo empujarla con delicadeza teatral y la gravedad tirarla con elegancia al piso. No sabia si la agonía la hacia alucinar o le agudizaba los sentidos, pero por dios que podía saborear la pólvora y sentir la caricia del humo de su revolver, como tiempo atrás había sentido las yemas de sus dedos sobre la piel ahora gris e inerte.

Por voluntad logró elevar los parpados y ver su silueta, siempre tan exacta. Bella y oscura, así le llamaba los miércoles en las noches, susurraba eso y miles de promesas que solo evoca quien no tiene mas que ofrecer. Quería abandonarlo todo, ese esposo que conocía mas la bolsa de valores que su cuerpo y esa familia que nunca hizo mas que exigir lo mejor de su cosecha.

Y ella, bella y oscura, seria el saca corchos, el colmo de los males, la jubilación de lo correcto; una delicia. En cambio allí estaba, la conjugación de todos sus males dándole la espalda y lista para ocultar su cuerpo muerto. Justo eso había declarado a su esposo antes de tomar la maleta y abandonarle: Que había conocido a alguien que con su sola presencia podía acallar los latidos de su corazón. Que ironía.

Quería regresar al tiempo donde aun veía escapatoria, donde la detonación de un arma era un chorro de agua tibia en el verano, el amor el beso dulce y la muerte un pariente lejano.

Para mi corazón, tu pecho.

martes, 31 de marzo de 2009

Ni torres ni Dragones


Las bendas en sus ojos la habian apartado de la luz y la certidumbre, mientras que las cuerdas en sus muñecas más que atarla intentaban con descaro cortar el tinto de sus venas. Sus captores, seres viles y cobardes creyeron haber habandonado en el hierro frío y el fondo pedrusco de aquellos rieles, a una simple e indefensa carnada, que atraeira al amo y señor de aquella lejana tierra. Quien sabía llegaría antes que el ruidoso monstruo humeante movido por fuego y carbón y les derrotaria para acabar con su papel en la historia. Irrumpiria, tan hermoso y caballero como fuese posible, y desataria de un tajo el nudo que aprisionaba a su amada princesa.

Por esa simple razón contaba con pocos minutos a su favor. Debía estar de pie… Demoler, destrozar aquellas ataduras y esperarle erguida observando el ferrocarril llevarse las cuerdas de las que ella con maestría se había librado; y satirizar la escena con una sonrisa elegante y apacible, con su mano derecha plegada sobre si y la izquierda acariciando con picardía el zafiro que colgaba de su pecho; mientras lo veía llegar convertiría toda aquella agitación suya, el sudor varonil y los ojos desorbitados por su posible muerte en su mayor trofeo, se burlaría con una sonrisa ahogada, le abrazaría y susurraría a su oído “Porque tanta prisa”.


No soportaba el primer párrafo, no aguantaría el zumbar de su espada llevándose a cada movimiento, las cuerdas y su orgullo con ellas; no podría ver como elevaba su cuerpo en sus brazos cual ramo de flores: bello, inútil e inerte. Ni aceptaría bajo aquel o ningún otro concepto que la mirara preocupado y la depositara como otro de sus actos heroicos a las orillas de su posible muerte.


Antes muerta, Mejor muerta.


El sonido agudo y mecánico se escuchaba a lo lejos, los galopes del caballo de su amado también. Con su unica mano libre continuo su intento de escapatoria; contorneaba y agitaba su cuerpo y reía ante el desconcierto de los villanos y la muy posible victoria de la victima.


Al principe su corse nunca le había parecido mas lento, cuando llegó recibió con furia e impaciencia los golpes de las espadas enemigas, aun antes de descender de su montura había acabado con ellos. Miro el ferrocarril pasar justo encima de lo que había sido la prisión de su amada. Corrió y cayó de rodillas, dejo caer su espada y lloro con angustia su tardanza… “Porque tanta prisa querido” escucho a sus espaldas. Seguido de una pequeña carcajada. …”Porque tanta prisa.”

sábado, 28 de marzo de 2009

Escribir o morir


Era un prado. A menos eso pensaba nunca había comprendido bien la diferencia entre un valle, un bosque o un jardín; su preferencia por las similitudes la aturdía. Razón por la cual no poseía sentido de orientación alguno, Gardner había dejado bastante claro que su inteligencia no era la espacial, lo que nunca menciono fue como hallar la suya. En fin, el asunto es que era conocida por perderse al doblar de lo que creía era la misma esquina. Mientras que la empatia hacia de cruz y desconsuelo; pues pocas veces nos ponemos los zapatos de otro para caminar en un rosal.

Con los años las lágrimas parecían más cercanas a sus mejillas y más hábiles para saltar en los momentos menos oportunos. Pero era una buscadora infatigable. Había algo allá fuera, hasta la hora no para ella pero había encontrado historias y se había sumergido en el oficio de contarlas y soñarlas. Había disfrutado de muchas de ellas, participado en otras tantas. La suya sin lugar a dudas era alguna novela pensada por una señora volátil que no creía en los matices, pero amaba los contrastes y aun no sabia si darle un final feliz a su obra.

Esa mano antojadiza de ironías y enseñanzas había hecho de ella un alma hambrienta de libertad y sueños. Al parecer quien escribe no puede litigar con esa maña de llenar sus obras de más páginas tintas, lo que explicaba su obsesión por los libros; por leer y por crear.

Fuera pradera o campo, habían flores, árboles y sombras. Fuera un personaje o una escritora, había tinta, papel y una historia por escribir.

De que nos sirven las diferencias después de todo. De barreras.