viernes, 27 de febrero de 2009

Confesiones de un Villano


Dan mas de las doce y aun llevo en mis manos el peso de tu silencio. Ha parado de llover y la oscuridad, rotunda e impecable seco del cristal mis pocas compañeras. Recurro a mi única arma, a mi mas lejano escondite, pero no hay escapatoria.

Esto que me obliga a entender y detiene mi mirada en un suelo que se desvanece a mis pies, que me empuja a la vigilia y amenaza con arrancar de mi la cordura de una noche... Sera esto a los que todos llaman Culpa? Siempre he pensado que la conciencia, como el dolor, es un mecanismo de defensa, una escolta y el peor de los enemigos, un guardián que nos impide hacernos daño. Pero hace mucho deje olvidado en algún lugar la fe en nuestra raza que cobarde y egoísta justifica sus necesidades santificando sus medios. Hablo de nosotros, que hemos creado doctrinas para refrenar el espíritu y callar a la bestia.

Y nada me detiene, me demoro en busca de una historia que desmienta tan triste percepción y solo veo mascaras , mascaras y mejores términos para designar todo aquello que emprendemos durante una búsqueda por sentido. ¿Que es lo que nos empuja ha señalar? ¿La mala memoria? Que es aquello que nos hace pensar que nunca beberemos de esa agua? ¿la incredulidad? Temo que la replica a mis inquietudes sean los precursores de mi maldad.

El desengaño cae de mis ojos y moja mis pies. El desasosiego usurpa mis dedos e implora perdon, deseo equivocarme y deseo... no morir por ello.

3 comentarios:

Muerto desconocido dijo...

Pero que sería de la vida sin equivocaciones y sin culpas, un ciclo aburrido de felicidad

R. J. Woolf dijo...

Y que seria de las Historietas sin villanos? Oso a decir que Diálogos irreflexivos sin batallas ni victorias.

F. K. Woods dijo...

I'm the fenix... I'm reborn from my ashes, My miskes made me and they'll do the same with you.